Sigue los pasos sin saltarte ninguno.
1 ) Alcanza la herramienta de escritura (lápiz, bolígrafo, crayon…) que tengas más cercana.
2 ) Coge una hoja de papel en blanco. Si el año en que naciste acaba en número impar, dóblala por la mitad. Si es par, dóblala por la mitad dos veces (te quedará a cuartos).
3 ) Ahora piensa en un color. Busca algo en tu habitación de ese color y míralo fijamente durante unos segundos, como si quisieras introducirte en el color mismo.
4 ) Piensa en un nombre. El primero que te venga, pero una vez lo tengas en tu mente, mantenlo ahí.
5 ) Ahora vuélvete hacia tu hoja de papel doblada. Desdóblala y escribe en alguna de sus secciones dobladas (dos o cuatro, dependiendo del año en que naciste) con la parte de atrás de tu herramienta de escritura escogida el nombre en el que habías pensado. A no ser que hayas escogido una cera o una tiza, no quedará nada escrito. Es igual.
6 ) En el resto de secciones (una o tres restantes) de tu hoja de papel doblada, escribe (esta vez sí con la parte que rotula) un adjetivo diferente para el nombre que habías pensado.
7 ) Si naciste en un año impar, ahora tienes una hoja doblada con un adjetivo en una mitad de la hoja y un nombre (escrito o no) en otra mitad. Si naciste en un año par, tienes tres adjetivos escritos y tal vez también un nombre.
Ahora, presta atención. Porque las historias tienen poder. Porque para que algo pase sólo tiene que poder pasar. Y la primera fase de un acto es su idea.
8 ) Ahora, ponte a escribir en la cara de la hoja de papel que no está pintada. Escribe algo mundando, rutinario. Los cinco minutos en la vida de alguien, cómo pasaría la tarde. O cómo te gustaría pasarla a ti. Nombra al protagonista de la historia igual que el nombre que habías pensado y utiliza el adjetivo (o los adjetivos) que pensaste para él. Da a luz la pequeña historia de nadie en particular.
9 ) Para acabar con este ejercicio creativo, canaliza tu historia. Si deseas ser tú el objetivo, busca a alguien al que te sientas ligado y haz que te llame igual que al personaje de tu historia ficticia (no le digas el objetivo de ello, usa tu persuasión). Si el objetivo del ejercicio es otra persona, llámala tú por el nombre escogido. Si ese ya es su nombre, pronúncialo una vez por cada “sección” de tu hoja de papel (dos o cuatro).
10 ) Haz con la hoja de papel lo que creas que debes hacer con ella. Es tu historia. Tú eliges su final.